sábado, 16 de mayo de 2009

Pastoral Juvenil Vocacional (parte 2)

La transmisión de la cultura y de la fe ya no funciona en los ámbitos tradicionales. Antes, por ejemplo, la iniciación a la oración mayormente se hacía en el ámbito familiar y en los ámbitos de la socialización primaria. Hoy no es así. También la vocación se planteaba después de un largo proceso en la familia, en la escuela, en la Iglesia. Hoy todo lugar debería estar preparado para acompañar un itinerario vocacional. Son muchas más las mediaciones. A menudo, frente a esta nueva realidad, se considera que la salida más exitosa es reproducir las mismas respuestas del pasado, es decir, una especie de “clonación”. Sin embargo, la mejor respuesta para una época de cambio es precisamente no hacer esto (no crear clones). Reproducir el pasado es lo contrario a creer en la contemporaneidad de la presencia de Jesús a lo largo de la historia.
Podríamos preguntarnos cómo debería entonces hacerse la transmisión de la fe, en estos nuevos tiempos. Una alternativa podría ser convertir nuestros centros en “escuelas de cristianismo”, donde podamos acercarnos al mundo interior de los jóvenes y descubrir su riqueza; esa riqueza que muchas veces no saben cómo comunicar. Hay pocos lugares donde un joven puede hacer experiencias significativas del cristianismo. Se ha insistido más en la trasmisión del catolicismo y las creencias, que del cristianismo y la fe.
Las nuevas culturas juveniles tienden a crear mundos de autorreferencia que se retroalimentan a sí mismos y con poco contacto con el mundo simbólico adulto. Esto tiene diversas expresiones, sobre todo en el lenguaje, en los espacios de socialización, en la corporalidad y en las formas organizativas. Dos rieles por donde avanza esta forma cultural juvenil son la identificación y la flexibilidad identitaria. Este mundo autorreferencial juvenil está sujeto a la propia producción simbólica.
Los adultos mientras tanto, pueden tener la idea de que los jóvenes están aislados. Pero no es tan así; una buena parte de los espacios de socialización de los jóvenes está en los medios de comunicación. Los adultos usan los medios para buscar información; los jóvenes, en cambio, para vincularse. La conexión entre los jóvenes es afectiva: se intercambian fotos, música, dibujos, poesías, etc., se exponen unos a otros. Trabajan sobre el propio cuerpo (piercing, tatuajes, body painting). No son comunicaciones interpersonales, solamente. Son espacios colectivos, comunidades virtuales.
La idea clave en esta búsqueda, es volver a pensar en los vínculos, desde otro paradigma, pensar cómo funcionan el espacio, el tiempo y lo que efectivamente los jóvenes hacen, creando mundos nuevos y diferentes a lo hasta ahora conocido.
Hay que volver pues, al campo. O sea, hay que entrar en ese mundo juvenil, poniendo entre paréntesis nuestras interpretaciones, que suelen ser rápidas y superficiales. Entrar en el mundo juvenil desprejuiciados. Los jóvenes ni están aislados ni son pasivos. De ellos nacen lenguajes nuevos, sofisticados, diferentes.
Ellos quieren identificarse y desindentificarse, es una necesidad, una búsqueda de estilo. Sus cauces para la identificación son así de flexibles. “¿Diferentes, desiguales y desconectados? Plantear los modos de interculturalidad en clave negativa es adoptar lo que siempre ha sido la perspectiva del pensamiento crítico: el lugar de la carencia”.
Ponerse en esta posición para mirar la diferencia, en el pensamiento de García Canclini que citamos, es no saber aún quienes somos.
Nos preguntamos entonces: ¿cómo reunirlos sin atropellar sus diferencias? Ciertamente el espacio inter sigue siendo decisivo porque conectarnos y desconectarnos con los otros, es parte de nuestra misma constitución como sujetos.


Preguntas para reflexionar:
¿Que te sugiere esta mirada contemplativa de la Realidad Juvenil presentada estas semana en esta sección?
¿Compartís esta mirada? ¿Qué aportes podes hacer para completar la realidad juvenil?
En tu comunidad ¿Cuál es el aporte que se hace en relación a la Pastoral Juvenil Vocacional?

viernes, 8 de mayo de 2009

Pastoral Juvenil Vocacional (primera parte)

PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL
Una mirada contemplativa de la realidad juvenil

Vivimos un período de transición epocal. Todo el planeta está pasando hoy por un momento de inestabilidad y de cambio que lleva a resignificar, a dar nueva identidad, continuamente, a las propuestas que veníamos realizando.
Cuando nuestra mirada va dirigida al mundo de los y las jóvenes, debemos partir de la idea de que sabemos poco sobre ellos y ellas y que, en primer lugar, necesitamos abordar la problemática del mundo adulto en los tiempos de hoy.
La juventud, entendida como grupo social y tema de estudio, comienza en el período posterior a la segunda guerra mundial. En esos años, se fueron dando fuertes cambios en las relaciones de producción; emerge el fenómeno del “baby bomm”, que consiste en el aumento del número de niños y jóvenes que buscan un lugar en el mundo, particularmente en el mundo del trabajo. Como no hay trabajo suficiente y condiciones mínimas para proporcionarlo, se produce otro nuevo fenómeno llamado “vacancia”: los niños pasan más rápidamente de la infancia a la adolescencia, y los adolescentes y jóvenes se demoran más en pasar a la vida adulta.
Por otro lado, en la segunda mitad del siglo XX se concede el reconocimiento jurídico de los jóvenes, un hecho clave que los convierte en personas visibles. Los jóvenes y sus derechos se legitiman. Al mismo tiempo, crece la industria cultural: el mercado, especialmente norteamericano, crea a los jóvenes como objetos de su producción, atendiendo a los gustos y preferencias propias de esa edad: la música, la ropa, los aparatos electrónicos, la diversión, etc.
La definición de juventud debiera desprenderse de los paradigmas clásicos y ponerse ante la realidad no ya de la juventud, sino de las juventudes. Si se pone a la juventud de los años sesenta como paradigma, las juventudes que vengan después se compararán con las de esa época y eso, en general, las desfavorecerá. Los adultos han creado la imagen social de los jóvenes. Por eso, es preciso clarificar bien qué es lo que ellos piensan sobre los jóvenes, porque mucho de lo que se dice tiene poco que ver con lo que realmente ellos son y viven. Podría hablarse de dos miradas: una decadentista y otra, futurista.
Para la primera, la solución es volver al pasado; la comprensión de los jóvenes es claramente sesgada y negativa. Se ponen en ellos los miedos al futuro que los adultos tienen. Dicen, por ejemplo, que los jóvenes no saben de vocación ni de futuro. En realidad lo que están diciendo es que ellos, los adultos, tienen grandes miedos y enormes inseguridades frente al futuro. Una prueba es la gran atención a las ofertas de ayudas latentes y explícitas para resolver las propias crisis. No hay lenguaje ni confianza para expresar los propios miedos frente al futuro; sin embargo, muchas veces se les escucha decir: “los jóvenes no saben lo que quieren”.
La mirada futurista, en cambio, tiende a resaltar todo lo positivo de esta época y a descartar o ignorar lo negativo. La solución es una fuga hacia adelante, que tiene la trivial idea de quedarse con las mejores cosas de esta época y creer que es posible para todos: “todo bien”, “no hay drama”, “ya fue”, “va con onda”, “va en buena”…
La idea tradicional de juventud como edad difícil y pasajera, no coincide tanto con la realidad. Siempre se imaginó la juventud como una etapa para pasar, que gusta dejar atrás. Una de las características del marco actual es precisamente que esto no sucede: los jóvenes no quieren ser adultos, no tienen apuro en dejar de ser jóvenes, no sienten que su juventud sea una edad para pasar rápidamente y poder vivir otra. Este flujo continuo forma parte de un supuesto que puede ser cuestionable y que está implicando una nueva mirada de la juventud: el niño y el joven no valen sólo porque van a ser adultos, sino porque son personas. Ellos son, y son presente.
Este aspecto de la realidad se torna importante en un planteamiento vocacional. Porque un planteo de estas características supone un proceso que conduce a la toma de una decisión responsable. Y hoy no siempre, ese proceso, coincide con las edades cronológicas de los jóvenes, en quienes esta experiencia se adelanta, o se atrasa.

lunes, 27 de abril de 2009

Algunas fotos de la vida de nuestro Oratorio "Somos Don Bosco"






















Gran venta de pollos.

El domingo 26 de abril se realizó una Gran Venta de Pollos. Lo recaudado será destinado con vistas al encuentro de Adolescentes 2009, a realizarse en Funes.
El horario de trabajo para este evento, comenzó a las 7:00hs (abrir los pollos, condimentarlos, limpiar la parrilla, encender el fuego, etc). y culminó con la entrega de los pollos a partir de las 12:00hs.
Colaboraron algunos padres, junto con alrededor de 30 animadores.
Se vendieron 250 pollos, dejando una ganancia alrededor de los $2500.
Todos trabajaron mucho para poder ir juntando fondos para el Encuentro de Octubre.

Fiesta de la Virgen de Guadalupe

Los días sábado 25 y domingo 26 de abril, se realizó en Santa Fe la fiesta de la Virgen de Guadalupe.
Los animadores, animandos, coordinadores y asesores, participaron de la misma partiendo a las 15:30hs en procesión desde el colegio Don Bosco y llegando a las 17hs para participar de la Eucaristía.



Al encuentro con María de Guadalupe concurrieron unos 60 jóvenes del MJS que (con típica alegría salesiana) promovieron un ambiente de verdadera felicidad.
Al concluir la misa, los participantes concluyeron con una oración de agradecimiento a María por todo lo acontecido.